Privacidad y OPSEC
La privacidad no es lo mismo que el secretismo. Es el poder de decidir qué muestras de ti al mundo y qué no. Y en un mundo que lo registra todo por defecto, no soltar ese poder exige una práctica consciente.
Aquí empieza la mayoría de quienes nos leen, hayan tocado Bitcoin alguna vez o no. Antes de que cualquier herramienta pueda servirte de algo, necesitas ver la amenaza de la que en realidad te defiendes.
Qué abarca este pilar#
- Modelado de amenazas — poner nombre a tu adversario, a lo que quieres proteger y al riesgo que estás dispuesta a asumir, para invertir tu esfuerzo donde de verdad cuenta.
- Metadatos y correlación — por qué lo que se revela en torno a tus datos suele pesar más que los datos mismos.
- Vigilancia — cómo funciona de verdad la recopilación, comercial y estatal, con una mirada práctica y sin alarmismos.
- OPSEC del día a día — los hábitos pequeños y repetibles que encogen tu superficie de ataque: comunicaciones, navegación, separación de identidades y disciplina operativa.
Empieza por la amenaza, no por la herramienta#
La forma más rápida de malgastar esfuerzo en privacidad es comprar herramientas antes de entender qué proteges. Nosotras lo hacemos al revés: primero dibujamos la amenaza y luego elegimos el conjunto más pequeño de herramientas que la cubra.
¿Acabas de llegar? Este es tu punto de partida: todo lo demás, Bitcoin incluido, cobra sentido cuando alcanzas a ver la amenaza.
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